La comparación honesta no es cuota de hipoteca contra renta de alquiler. Hay que meter en la ecuación los gastos de compra, la comunidad, el IBI, los seguros y el mantenimiento del inmueble.

Una regla práctica: si vas a quedarte menos de cinco años en la misma vivienda, el alquiler suele salir mejor, porque los gastos de entrada no se amortizan en tan poco tiempo.

A partir de ahí pesa más la compra, sobre todo si la cuota es parecida al alquiler de una vivienda equivalente en la misma zona. Compara siempre con inmuebles del mismo barrio y estado.

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