Al precio de la casa hay que sumarle entre un diez y un doce por ciento en gastos. Es la partida que más sorprende a quien compra por primera vez y conviene tenerla apartada desde el principio.
En vivienda usada se paga el impuesto de transmisiones, que varía según la comunidad autónoma. En obra nueva, IVA más actos jurídicos documentados. A eso se añaden notaría, registro y gestoría.
Si hay hipoteca, el banco asume buena parte de esos gastos desde 2019, pero la tasación y la parte proporcional del seguro siguen corriendo por cuenta del comprador. Pide siempre la oferta vinculante por escrito.